El tacto en los bebés posee múltiples beneficios tanto fisiológicos como psicológicos que son potenciados a través de una práctica consciente y estructurada como puede ser el masaje.
Por medio de técnicas sencillas se puede establecer una comunicación no verbal entre el bebé y los padres, creando vínculos más sólidos que se traducirán en una mejor relación paternal. El bebé de 0 a 6 meses puede experimentar un apego profundo y armónico con sus padres, para que luego al crecer, desarrolle un sólido criterio de en qué medida el mundo es digno de confianza o desconfianza.
Desde el punto de vista fisiológico puede promover el desarrollo del sistema inmunológico, ayudando a su organismo a defenderse ante las enfermedades. También influye en la disminución del cortisol y el aumento de las endorfinas induciendo un estado de bienestar general en el bebé.
En la sociedad actual, la mayoría de los hogares tanto padre y madre trabajan, desarrollan múltiples actividades propias del hogar, realizan diferentes traslados diariamente, etc. lo que les deja poco tiempo para compartir en familia y fortalece sus lazos. Con el “ritual del masaje” se puede lograr un tiempo de calidad en esta relación padre/madre hijo que solo costará unos minutos al día y logrará grandes beneficios en la salud física y mental del bebé.
