Involucrarnos en nuestro aprendizaje

Como en la mayoría de las artes marciales iniciamos nuestro aprendizaje, basándonos en la imitación de movimientos. Luego de aprender las técnicas básicas, desarrollamos la habilidad de determinar en que circunstancias hay que utilizar dichas técnicas, para finalmente utilizar conscientemente las habilidades y destrezas desarrolladas desde un planteamiento estratégico.
Todo esto es un camino largo que implica esfuerzo, constancia, disciplina y por supuesto la guía de un maestro, pero qué tan conscientes somos del desarrollo de nuestras habilidades o de nuestros errores. Me refiero a la reflexión interna y del conocimiento de nuestro progreso. 

Nuestros maestros cumplen una función vital, pero muchas veces es una actitud muy cómoda el estar siempre apoyado o de la mano de él y dejarle la responsabilidad de nuestra formación. En este sentido es fundamental la aplicación de un método de estudio, donde nos establezcamos objetivos, establezcamos una metodología para alcanzarlo, nos evaluemos y volvamos a plantearnos nuevos objetivos o continuar con el mismo. Lo importante es la capacidad de autocrítica y automotivación.